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Más por viejo q por Diablo

Publicado: septiembre 20, 2008 en Fábulas nekrianas
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Cierta noche en el inframundo Lucifer meditaba junto a sus demonios sobre el enorme progreso tecnológico y la exitosa actividad científica lograda en los últimos años por el hombre, los mortales ya casi no caminaban en las cavernas oscuras que conducen al infierno sino que preferían llegar a las estrellas mediante pomposas naves espaciales.

Pronto el Príncipe de las Tinieblas se incorporó y elaboró un plan macabro para reaparecer en la tierra y retomar su misión de sembrar el terror, el miedo y la desesperanza en la humanidad. Decidió mezclarse en la sociedad, la que había crecido y cambiado enormemente desde la oscura época de las Guerras Mundiales. Todo esto para lograr establecer un monopolio del poder en distintos lugares de prestigio y así destruir la paz cultivando la corrupción en los corazones vacíos de sus sirvientes primero y luego en el mundo entero.

Tres diablos fueron elegidos para la tarea, el Gral. Agliareth y el Gral. Satanachia, además de la Joven Marbias. La primera etapa de la misión fue realmente sencilla, los demonios disfrazaron sus horrendos y nauseabundos cuerpos con pieles humanas para poder pasar desapercibidos en la gran Ciudad Metrópoli donde deberían encontrar a su candidato, aquel que los llevara hacia el poder. Hacía tiempo que no salía el Sol en la Ciudad Metrópoli, dado los abruptos cambios climáticos que sufría el mundo por el calentamiento global sumado a los gases venenosos que consumían los cielos, esto y la lluvia ácida que caía en ese momento ayudó a los demonios a secuestrar al Dr. Juan Carlos Chitter quien salía del evento apertura de su campaña para ser reelecto como alcalde de Ciudad Metrópoli. Redujeron a la seguridad fácilmente y arrastraron al alcalde a una vieja camioneta, el confundido abogado ofreció rápidamente una gran suma de dinero por su rescate, pero los demonios respondieron que sus planes eran más ambiciosos y nobles que conseguir la riqueza material. Pero el aterrado alcalde no se quedó tranquilo con la negativa, el era un hombre de mundo y conocía los asuntos que preocupan a la humanidad. Poniéndose serio ofreció a los tres hombres un contenedor lleno de armas de guerra que tenía en la aduana listo para vender ya que en su visión global aquellos seguramente eran tropas paramilitares marxistas-musulmanas deseosas de tomar el poder de Ciudad Metrópoli. La nueva negativa realmente desorientó a Juan Carlos y sin más palabras se dejó guiar por los oscuros laberintos que llevaban al infierno, sitios que hacía tiempo se encontraban perdidos de las guías de turismo. Sin embargo el Alcalde creía recordar aquel camino como el que lleva al Barrio Privado donde reside habitualmente su suegra, Doña Irma Velásquez ,viuda del Gral. Velásquez quien muriera en los 70 a causa de un atentado (nunca se supo si el autor había sido un militante de extrema izquierda o su propia esposa e hija).

Encadenado y mojado despertó ante Lucifer quien estaba calentando un hierro para torturar al abogado a cambio de información, y adelantándose a las intenciones del Príncipe y como un profesional de la mediación de conflictos ofreció dar toda la información necesaria antes de cualquier situación incómoda y problemática.

Así Satanás conoció la familia del hombre y mandó por las dos mujeres que conformaban su círculo íntimo: María Eugenia Velásquez, esposa y doctora de un laboratorio privado, y Carol Jennifer Chitter, hija y estudiante de la secundaria San Marcelino.

Una vez en la celda húmeda del infierno las mujeres regañaron al pobre Juan Carlos por no haber vuelto a dormir aquella noche y por no haber ofrecido el suficiente dinero para el rescate. Lucifer liberó a la familia y la condujo al monte del olvido, un lugar asqueroso construido de huesos y tripas de las víctimas del Diablo superior. Allí se dispusieron a negociar la liberación pero antes Juan Carlos apoyándose en vaya a saber que tratados interterrenales de derechos humanos logró que los diablos les quitaran los cerrojos. Rápidamente el abogado inundó las ideas de Satanás con propuestas incoherentes confundiéndolo de sobremanera agregando razonamientos tautológicos que nadie comprendía, las clases de lógica al fin servían de algo pues abruptamente huyeron del monte corriendo desesperadamente por la ladera del monte olvido.

Lucifer había sido engañado y traicionado por un mortal, su ira era incontenible. Las paredes de las cavernas que atravesaba la familia sangraban lava y contaminaban el aire de azufre. Horribles cabezas emergían del suelo tratando de morder los pies de los fugitivos quienes no encontraban salida alguna en el laberinto rocoso. Alcanzaron a llegar por fin a uno de los pisos inferiores del Palacio donde los Generales Agliareth y .Satanachia bloquearon el paso en un angosto pasillo, aquellos demonios eran viejos y sabios. Pero no resistieron la belleza de la quinceañera Jennifer que no dudó a la hora de desnudarse ante los viejos y pedófilos Generales. Estos se distrajeron y la familia pudo huir nuevamente, Jennifer había recordado todo lo que su cuerpo desnudo le había dado en su corta carrera estudiantil. Pero en la oscuridad un decrépito zombie sorprendió a Juan Carlos y a Jennifer tomándolos del cuello, aunque no logró asustar a María Eugenia, quien además de ser la responsable de la morgue municipal trabajaba clonando aberrantes criaturas para comerciar órganos con pacientes enfermos en su laboratorio privado. Aquel zombie parecía un tierno abuelito a comparación de las creaciones de sus experimentos, tomó un palo que encontró en el piso y le arrancó los ojos con precisión quirúrgica. El cuerpo huesudo dejó caer al padre y a la hija y ciego como estaba huyó chocándose con las paredes llenas de lava, todo parecía a favor de los Chitter pero en el Infierno el Diablo juega de local. Marbias había seguido a los tres mortales hasta el hall central a metros de la salida, allí relucía el piso violáceo de Amatista. La astuta arpía vomitó grandes cantidades de aceite sobre el piso haciendo imposible a la familia mantenerse en pie, y convirtiéndose en un gran cuervo los tomó con sus garras y los encerró en las mazmorras de las profundidades del infierno.

Lucifer decidió que sus mejores demonios debían ocupar el lugar de los mortales y encarnar el mal desde su posición en la sociedad humana, Asgliareth desde el poder político debía corromper todos los valores de justicia, verdad y libertad mientras que Satanachia tomaría su lugar en el entorno científico avanzando sin ninguna ética en la experimentación aberrante de nuevas criaturas del terror. Por último Marbias ocuparía el lugar de Jennifer y sometería a los jóvenes llevándolos por el camino de la corrupción y la lujuria.

El mal parecía asomar en el horizonte gris pero la falta de información y estudio de la actualidad puede arruinar hasta al mismísimo Diablo.

El Gral. Asgliareth, quien reemplazó a Juan Carlos como Alcalde, se vio superado por la cantidad de negocios turbios y corruptos que debía administrar. Se cuenta que en cierta ocasión decidió destruir una empresa de productos químicos para dejar a cientos de obreros en la calle, el resultado fue que la empresa cerró y ya no contaminó más el río que pasaba por allí, los obreros cobraron una cuantiosa indemnización y pudieron, gracias a un diputado en campaña, recuperar la fábrica como cooperadora.

El Gral. Satanachia reemplazó a María Eugenia como Doctora y Directora del Hospital de la Ciudad Metrópoli, varios enfermos murieron debido a papeles perdidos y carnets vencidos de obras sociales fantasmas, nada fuera de la normalidad. Continuó los experimentos de María Eugenia pero las creaciones de Satanachia eran cada vez menos aberrantes y ya no traficaba tantos órganos como antes.

Por último Marbias se trató de ocupar de los jóvenes pero también se vio superada por las costumbres frívolas y por el desconocimiento de la religión católica de sus compañeros. Trató de impresionar a sus amigas con vómitos de aceite, pero aquellas no se sintieron intimidadas, hacía tiempo acostumbraban a vomitar todas las comidas. Ya sin nada que vomitar Marbias comenzó a engordar y pronto fue desalojada de su posición social en la escuela, se volvió depresiva e intento suicidarse pero Satanás la mandó de vuelta al mundo mortal.

El Diablo sabe más por viejo que por Diablo, pero ahora vale más saber por actualizado e informado que por viejo. Dios hacía tiempo que había muerto, el Diablo seguía en la lista ¿cuándo será la hora del hombre? Más vale leer los diarios…